Once inicial del Granada CF frente al Athletic Club. Foto: Ana Miñón Rada

Este equipo merece ahora más que nunca el apoyo de su afición, que será clave en lo que resta de liga

A un día de la eliminación del Granada CF de la Copa del Rey, las sensaciones siguen siendo extrañas dentro de los corazones de los seguidores rojiblancos. Una mezcla de felicidad, orgullo, rabia y tristeza. Una mezcla engañosa y explosiva que puede acabar con más de uno soltando alguna lágrima por la proeza de este equipo y la pesadumbre de haberte quedado a nueve minutos de tu segunda final de Copa. La primera que muchos habrían visto.

Pero, esto es el fútbol. A veces te sonríe y otras, te da la espalda dejando por los suelos las ilusiones de mucha gente. Sin embargo, esto no ha acabado. Somos unos afortunados; y es que de 128 equipos, hemos sido uno de los únicos cuatro capaces de plantarse en una semifinal. Estos jugadores lo han logrado mostrando su esencia de este año y medio: el pundonor. Y es que como dice la letra de la canción de ABC, de Guitarricadelafuente: «Hace falta valor, no hace falta dinero».

Este equipo, como manifiesta el gran culpable de todo lo bueno que ocurre hoy al Granada y al granadinismo, «se ha ganado el derecho a pelear este tipo de partidos». Desde que Diego Martínez ocupó el banquillo rojiblanco, la afición rojiblanca entendió su mensaje y se produjo una comunión afición-equipo envidiable en cualquier estadio de España a día de hoy. Por que lo del día de ayer no se puede contar, hay que vivirlo. El recibimiento más multitudinario de la historia del Nuevo Los Cármenes. Pero, sin lugar a dudas, lo que más llena de orgullo, fue el apoyo brindado a todos los jugadores al término del encuentro que, derrotados y hundidos, se fueron al menos con la imagen de un estadio abarrotado reconociendo su esfuerzo y aplaudiendo hasta que dolieron las manos.

▷ Leer  El Granada CF colaborará en la desinfección de mascarillas en la lucha contra el COVID-19

El mero hecho de ver a tantos niños con la rojiblanca horizontal por la calle significa mucho, y hasta hace apenas unos años era impensable. Donde antes se miraba con desprecio al Granada en algunos rincones de la provincia, hoy se le mira con respeto e ilusión, y eso es impagable; supone mucho más que pasar a una final. Sigamos luchando junto a estos gladiadores, se lo merecen por todas las alegrías dadas. Queda mucha liga, y ya saben: «Los sueños nunca entendieron de tamaños».