El cuadro rojiblanco se llevó un empate del Ciutat de Valencia tras reponerse a una primera parte bastante mejorable

Nunca es fácil levantarse de un varapalo como el que Diego Martínez, sus hombres y su afición se llevaron el pasado jueves. A pesar de ello, como bien dice siempre el técnico gallego del Granada CF, «nosotros nunca buscamos excusas, buscamos competir cada vez que nos ponemos esta camiseta».

Y a eso fue el conjunto nazarí a Orriols, a competir al máximo de nuevo por tres puntos que le dieran la permanencia prácticamente matemática, si es que no la había conseguido ya. Con varios nombres nuevos con respecto al partido ante el Athletic Club, los rojiblancos comenzaron con ganas de demostrarle al mundo que ni mucho menos la temporada ha acabado para ellos. Una buena jugada combinativa dio pie a Gonalons a acomodarse el balón para avisar por primera vez a un Aitor Fernández que acabaría siendo el mejor del partido.

Los minutos iban pasando y el dominio granadino remitió un poco a medida que los futbolistas granotas de más calidad. En el minuto diez, Morales aprovechó el despiste de la defensa rojiblanca para meterse en el área y poner un centro-chut que remachó a la red Roger Martí tras adelantarse a Víctor Díaz. Pidió Rui Silva fuera de juego sin mucha convicción pero con bastantes ganas, sabedor quizás de que tras el suceso traumático de la Copa, encajar un gol antes del primer cuarto de hora igual no era lo más apropiado.

Los de Paco López, por su parte, marcharon envalentonados hacia una victoria que los dejara en la misma situación en la que está su rival de hoy desde hace unas semanas. De nuevo el comandante Morales volvió a martillear a la zaga nazarí por banda derecha, aprovechándose de la falta de entendimiento entre Víctor Díaz y Domingos Duarte, que volvió a hacer un partido digno de central muy caro.

Aunque los azulgrana comenzaron a dominar el encuentro, las participaciones de Rui Silva quedaron reducidas a algún disparo lejano de Roger Martí y varios centros laterales que o bien se marcharon sin peligro o bien cayeron plácidos en las manos del guardameta luso.

No anduvo muy participativo Soldado, como tampoco lo estuvo Carlos Fernández. Tanto es así que la ocasión más clara para el Granada llegó en el minuto cuarenta y cinco en las botas de Carlos Neva, que aprovechó un falló en el despeje de Miramón para plantarse delante de ‘Muralla Aitor’. El guardameta desbarató en dos ocasiones la intentona del lateral gaditano para poner el empate. Con la miel en los labios, el colegiado pitó el final de la primera parte y ambos conjuntos marcharon a los vestuarios.

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Granada nunca se rinde

Si este Granada se caracteriza por algo es porque no se rinde ni después de enterrarlo. Diego Martínez, consciente de todos los aspectos a mejorar tras el primer acto, decidió dar entrada al terreno de juego a Puertas y Machís en detrimento de un desacertado Víctor Díaz y de un inédito Fede Vico. El juego del conjunto granadino mejoró en los primeros compases del primer tiempo y sus delanteros empezaron a aparecer, aunque Carlos lo hizo más que Soldado.

Precisamente el punta sevillano volvió a ser uno de los más destacados del Granada – con permiso de un inconmensurable Gonalons – en el día de hoy, convirtiéndose en el enlace entre las dos líneas más adelantadas de los de Diego Martínez. Fue en el minuto sesenta y cinco cuando tras un saque largo de Rui Silva, Carlos peinó con una inteligencia y una ejecución fenomenales la pelota al espacio de un hiperactivo Darwin Machís, que sentó a Aitor y empató el encuentro.

Pareció entonces que el duelo iba a caer del lado andaluz, con varias ocasiones como la que tuvo Gonalons, que enganchó una volea al más puro estilo de su compatriota Zinedine Zidane, aunque desafortunadamente, Aitor impidió que el esférico acabara en el fondo de la red. En el otro lado, el Levante y Morales tenían otros planes e intentaron darle la vuelta a la situación rompiendo el partido y aprovechando las rápidas transiciones de ataque.

Sin embargo, los que más cerca estuvieron de aprovecharlas fueron Machís, Puertas y Soldado en una jugada del venezolano que dejó en el suelo a Bruno para después colgar un buen centro al área para que Puertas dejara en bandeja a Soldado con el tacón y el ariete valenciano acabara estrellando el balón nuevamente en Aitor.

Con más miedo que otra cosa, ambos conjuntos firmaron las tablas con un empate que no deja a ninguno de los dos ni contento ni descontento, pero que por la situación anímica y clasificatoria, refuerza más al Granada.