Antoñín, el día de su presentación como jugador del Granada CF. Foto: Francisco García Álvarez

El futbolista malagueño cuenta en el podcast del Granada CF su camino para llegar al fútbol profesional, además de muchas más curiosidades

En el día de su veinte cumpleaños, Antoñín habló para el podcast del Granada CF, dirigido por Ángel Liceras, jefe de prensa del club. Un jugador que a lo largo de la entrevista, asegura haber sufrido bastante para poder llegar a día de hoy a ser un jugador profesional.

Compañía durante la cuarentena

«Tengo aquí a un amigo, así que ¡menos mal!», exclamó aliviado el joven delantero. Antoñín asegura, que pensaba que esto iba a ser más difícil, ya que él siempre «estaba pegado a mi familia». Sin embargo, admite que hasta el día de hoy no ha tenido ningún bajón y que lo lleva todo normal.

El día a día

«Hago entrenamiento, termino y me ducho. Cocinamos mi amigo y yo. Y luego ya por la tarde echamos un rato de serie o un rato de play y hablo con la familia».

¿Has querido ser futbolista desde pequeño?

«Empecé con seis añitos en un club de mi barrio, el 26 de febrero, y desde ese momento yo sabía que quería jugar al fútbol, que era lo que me gustaba. Y ya llegué al mundo profesional con la ayuda de mucha gente y estoy súper contento».

En busca de la felicidad, una película que le sirve como espejo

Esta película, con Will Smith como protagonista principal es un reflejo para Antoñín por el esfuerzo y trabajo que suponen las cosas para llegar a conseguirlas. «A mi desde pequeño me han enseñado a ser así. He nacido con esa garra, ese hambre de jugar cada partido como si fuera el último. Puse la película en mis recomendaciones porque me veo reflejado en ese aspecto. Hay que vivir la vida y luchar para ser feliz, y al final yo siempre he luchado desde pequeñito para llegar a ser lo que soy a día de hoy«.

Su aventura en Alemania

«Con quince años me fui a jugar a Alemania, al Schalke 04. Teníamos una casa en Gelsenkirchen, donde estábamos seis o siete jugadores y teníamos una cocinera que nos hacía de comer». Además, el malagueño comenta que allí convivió con jugadores que han llegado al primer equipo del Schalke 04 en la Bundesliga, como Weston McKennie. «Estuve allí un tiempo, porque la verdad no me fue muy bien el tema de la adaptación, porque tampoco se hicieron las cosas como yo creo que se deberían haber hecho y no me adapté bien. Así que regresé a Málaga y regresé al 26 de Febrero, a mi club de siempre y luego ya me firmó el Málaga C.F.

Su etapa en el Málaga

▷ Leer  Diego Martínez: "Echamos mucho de menos a la afición, es un jugador más"

«Llegué al juvenil del Málaga, dos años en División de Honor en los que no juego casi nada. Hablé con el club para ver si podían cederme a algún club de allí y en El Palo estaba nuestro amigo Apoño. Hablamos con él y allí me fui. Era joven, quería jugar. Una vez allí, pude hacer goles y luego ya volví al filial del Málaga«.

El delantero malagueño confiesa que a día de hoy, «muchas veces me levanto por la mañana y me pregunto… ¿Enserio he cumplido mi sueño? Al final la situación que yo he tenido ha sido muy complicada, porque me ha costado bastante llegar. Pero ha pasado todo como muy rápido. De estar en el Atlético Malagueño, a debutar con el primer equipo, marcar cuatro goles y llegar a Primera división«.

Secretos de Antoñín

«Como te he dicho antes, el hambre de jugar, tener hambre siempre. Yo siempre lo que intento es recibir balones y si veo uno contra uno a corre hacia delante, hacia el espacio e intentar incomodar a la defensa. En categorías inferiores siempre he jugado de extremo, luego llegó el primer equipo y jugué de ‘nueve’. Es verdad que también en el primer equipo he llegado a jugar de punta o en los dos extremos y es por ello que tengo variedad arriba.

Un tipo muy reflexivo

Cuenta Ángel Liceras, jefe de prensa del Granada CF, que en el tiempo que ha podido coincidir con Antoñín, lo ve muy reflexivo; escribiendo después de los partidos o en los viajes. «Después de los partidos o en casa, me pongo música relajarte y me gusta escribir, expresar lo que uno siente. Me gusta reflejar lo que es la vida, lo que nos cuesta vivirla. En los viajes, o en el hotel, me gusta escribir un poquito. No se me da muy bien -risas-, pero me gusta.

Sensaciones al llegar a Granada

«La verdad que el vestuario y la dirección deportiva, el míster… Todos me han ayudado muchísimo hasta el día de hoy. Es más, hoy, en el día de mi cumpleaños no hay compañero alguno al que se le haya olvidado escribirme una felicitación. Tienes esa sensación de que están contigo y te sientes muy arropado y uno se adapta más rápido y es todo más fácil».