Foto: LaLiga

«(…) Asumió el ’24’ la responsabilidad de cerrar el caso en solitario, sin su ‘compi’, pero con la ayuda de un tipo que bien podría ser una versión mejorada de James Bond: el gran Ángel Montoro, que volvió a salir con el smoking y la pajarita a pasearse por Son Moix. No es que sea la brújula, es que es la navaja de McGyver, el camping gas y el termo de café en época de exámenes»

Al Granada, aparte de mimético, se le califica como un equipo intenso, incluso duro y, los más despistados alguna vez lo han tachado de violento. Y claro que es un equipo intenso, mucho de hecho, y esa es una de sus grandes virtudes. Es sólo que en ocasiones se olvida que esta gente también es capaz de hilar muy fino con el balón, de pisar un campo de punta en blanco, nunca mejor dicho.

La intensidad, eso sí, no se negocia, y menos ‘aca’ Diego. En el hogar del vigués siempre se ha tolerado el fallo, pero nunca la desidia. Por eso, cuando el error se produce en el ímpetu de anotar un gol, duele, pero enfada menos. No se puede decir que estuviera acertado Víctor Díaz en el repliegue de vuelta en el golazo del Cucho pero lo cierto es que se resarció metiéndole toda la intensidad – y, por qué no, también la violencia – al balón que dejó muerto en el borde del área Lumor. Manolo Reina, que se había hecho ya el cuerpo a recibir asistencia médica, todavía estará pensando que si no hubiera corrido tanto el reloj mientras él sollozaba sobre el verde, a Víctor no le hubiera dado tiempo posiblemente a perforar su red de manera casi literal.

No sólo por el color del uniforme es que la expresión «de punta en blanco» le ha venido hoy como anillo al dedo a los nazaríes. Por todos es conocido en esta ciudad que la relación del equipo con los arietes no ha sido muy buena en los últimos años, con perdón de Ighalo y El Arabi – sí, El Arabi también -, sin embargo, la punta de lanza de los granadinos esta temporada está de dulce con Roberto Soldado y con Carlos Fernández, amén del aprendizaje del joven Antoñín, que se incorporó más tarde. Hoy la dupla sevillano-valenciana volvió a maravillar durante los minutos que estuvo en juego.

Merece la pena poner el zoom sobre el partido de Carlos, también sobre su temporada, pero en esta ocasión iremos a lo particular. Nuestro ‘miarma’ flota en el pasto; lo tiene todo en la cabeza y domina sin despeinarse, aunque también sepa revolcarse en el barro. Genial en solitario y mejor aún en el rol indetectable de segundo punta en el que puede dejar una huella honda en este deporte. Con Soldado además se entiende a la perfección: ambos valientes y peleones, aunque Carlos es quien suele poner la cordura y Roberto el que aparece cuando la única opción de sobrevivir es hacer una locura. Son como el inspector Danny Williams y el capitán Steve McGarrett respectivamente, resolviendo crímenes en cada rincón de Hawaii. Una pareja cuya separación provocará muchas lágrimas.

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Asumió el ’24’ la responsabilidad de cerrar el caso en solitario, sin su ‘compi’, pero con la ayuda de un tipo que bien podría ser una versión mejorada de James Bond: el gran Ángel Montoro, que volvió a salir con el smoking y la pajarita a pasearse por Son Moix. No es que sea la brújula, es que es la navaja de McGyver, el camping gas y el termo de café en época de exámenes. Así que, si alguien iba a echarle una mano a Carlitos en este partido estaba claro que iba a ser él. Con la pelota y desde la esquina, con la constancia propia de uno de los guerreros de Diego: si no sale a la primera, pues a la segunda, y medida a la cabeza de su socio, que lleva mucho tiempo peleándose con unos y con otros. Fue entonces cuando nuestro protagonista oyó un «empapélalo, Carlos» y le puso las esposas al oponente para devolverlo a la Prisión Estatal SmartBank.

De esta manera la elegancia volvió a pasar a un segundo plano para devolver el testigo a la Eterna Lucha con la que se defendió una victoria. Y fue muy importante esta brega y concentración para defender la última jugada en la que muchos no fueron conscientes de la invalidez del gol postrero de Puertas.

De punta en blanco cerró el conjunto nazarí el penúltimo capítulo de esta temporada de una serie que aspira a ser histórica, como la que da vida a Steve y ‘Danno’, a la espera de sellar el marcador ante el Athletic – el antagonista, el Wo Fat particular de los de Diego – con un buen resultado. Y mejor si es de la misma manera que el cuerpo hawaiano de policía: 5-0.