Foto: Pepe Villoslada/Granada CF.

Gran partido de los rojiblancos que sacaron todo su potencial en el segundo tiempo con un excepcional Luis Milla

Ilusión renovada en Los Cármenes, huérfano hoy como hace exactamente cincuenta y cinco días cuando el escuadrón de Diego Martínez doblegó por cuatro a cero al Athletic Club para consolidar la gesta más grande de la ciudad nazarí desde que Isabel y Fernando hicieran claudicar a Boabdil para quedarse con la Alhambra.

Suspiró entonces el mismo Boabdil de la misma manera que hoy suspiraba toda una ciudad, aunque por motivos diferentes. Hoy, los suspiros eran de nervios, pero sobre todo, de ilusión. A pesar de no haber podido preparar bien la temporada y a pesar de los resultados poco alentadores de un stage hecho a marchas forzadas. Con los Hombres de Diego es imposible no ilusionarse. Enfrente un Athletic con ganas de venganza y, en el medio, un Mateu Lahoz que no iba a permitir que la estrella de la primera jornada de liga fuera un futbolista, ¡habrase visto!

Quiso el colegiado valenciano que el intento de revancha de los vascos comenzara a eso de las seis y media de la tarde y lo hizo con ganas de repartir amarillas a diestro y siniestro a todo el que hacía una falta. Después de todo fue lo único que le dio un poco de vidilla a un primer acto que careció totalmente de emoción. El debutante león Morcillo probó a hacer el intento de amenazar la meta de Rui Silva, pero sus centros, desmedidos como los del Nyom más inexperto en sus tiempo de granadinismo, pasaban a lo lejos de los dominios del Gato de Aguas Santas.

El Granada también probaba, aunque a salir de su campo, y tampoco tenía mucho éxito. Les costó entrar en juego a Montoro y Luis Milla y tan sólo en dos latigazos de Foulquier por la banda se pudo estirar. Precisamente el francés fue quien percutió al filo del descanso en el área de Unai Simón provocando un córner. Desde la esquina volvió a aparecer la pizarra y con un genial Machís por banda derecha, el balón surcó la zona de peligro con un remate de Yangel que coló en la portería vasca. Ahí apareció sin embargo Mateu para pitar falta y amonestar a un Germán que no sólo no era culpable, sino que era la víctima de un sándwich entre Yeray e Íñigo Martínez.

La típica reacción de vestuario

Siempre que los rojiblancos empiezan trabados, el paso por la caseta les da otro aire. Algo tiene que tener Diego Martínez en la taquilla para activar a sus muchachos. Pocas explicaciones más lógicas tendrían las reacciones del conjunto del Zaidín en los descansos.

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Hoy tocó otra más, y apenas pasados tres minutos, la varita de Montoro volvió a funcionar desde el costado izquierdo. Bien es cierto que ya no se sabe muy bien si lo que tiene en la pierna derecha es una varita o un control remoto para manejar la pelota a su antojo para ponerla a la cabeza, en principio, de Roberto Soldado. En principio porque el Panzer, mosqueado aún por no haber podido contabilizar el primer gol del curso en la primera parte, percutió en el punto de penalti con toda su fuerza rematando él a gol ante la mirada impasible de Unai Simón, demostrando una vez más quién manda en Los Cármenes.

Y si ahora manda Yangel, dentro de unos años, si no meses o semanas, lo hará Luis Milla, que no se resignó a, como mínimo, igualar a su padre marcando el mismo día de su debut. Su robo de pelota, conducción y posterior disparo a gol fueron una delicia que aún así no podrá compararse al repertorio de recuperaciones, pases y controles orientados que demostró durante todo el partido.

Uno de ellos tras reventar Iñaki Williams el larguero de Rui Silva en una de las pocas opciones de los leones en la segunda mitad. La decisión del debutante a la hora de recuperar el balón en la frontal de su área y sacarlo jugado hasta la mitad del campo es digno de remarcar.

El soso final de partido estuvo marcado por el debut de Kenedy, que dejó destellos de su calidad y sus ganas con un caño y varias carreras imposibles que cerca estuvieron de no serlo. Ya para cerrar, Mateu volvió a mostrar una amarilla dudosa, esta vez a Gonalons, antes de pitar el final.

El dos a cero traerá a gente que piense que «se ha hecho la mitad que en el último partido de la pasada temporada, jo», y otros que vean que el Granada es el primer líder de la actual. En lo que todo el mundo estará de acuerdo es que en ilusión a esta afición no le gana nadie, entre otras cosas porque sus jugadores le dan motivos para ello.

Ficha técnica

Granada CF: Rui Silva; Foulquier, Duarte, Germán, Neva; Yangel, Milla, Montoro; Puertas, Soldado, Machís.

Athletic Club:Unai Simón; Capa, Íñigo Martínez, Yeray, Balenciaga; Dani García, Vesga; De Marcos, Muniain, Morcillo; Raúl García.

Árbitro: Antonio Mateu Lahoz (colegio valenciano).

Goles: 1-0 Yangel Herrera (min. 48); 2-0 Luis Milla (min. 53).