Foto: Ana Miñón Rada.

Era necesario romper una lanza en su favor, si algo se ha ganado Rui Silva es el derecho a decidir cómo seguirá su carrera. Eso y el respeto de esta afición

Se suele decir que el fútbol no tiene memoria, y lo cierto es que, de todos los tópicos habidos y por haber en esto del fútbol, ese es el que más real me parece. El reseteo de todos los momentos en la historia de un club es a menudo algo necesario, si no se quiere acabar como cierto equipo que en veinte años ha pasado de levantar un título de Liga a pasear por los campos de Segunda división B. Sin embargo, en otros casos, como es el de Rui Silva, la falta de recuerdos es algo que, como poco, apena profundamente.

Sin voluntad ninguna de generalizar, a lo largo de este verano se ha escuchado de todo sobre el meta portugués, y es que la ‘malafollá granaína’ a veces traspasa los límites de la cordura. Que si se puede ir que no nos hace falta, que si es un mercenario o que si quiere irse, que le vaya bonito y cierre al salir, dicho esto con todo el desdén que puede caber en la frase. Qué pronto olvidamos…

Qué pronto olvidamos que Rui Tiago Dantas Silva, natural de Aguas Santas, llegó hace casi cuatro años desde Nacional de Madeira, cuando apenas tenía 21 años. Con toda su ilusión se sentó en el banquillo de un desmoronado Granada que bajó a Segunda sin orgullo ninguno y en el que, pese a su magnífico trabajo, nunca fue obsequiado por Tony Adams con algún minuto de juego, ni siquiera cuando ya no había nada que pelear. Siempre a la sombra de Guillermo Ochoa, pero sin ninguna queja y con muchísima voluntad. Se quedó en la categoría de plata y también tuvo que aguantar que Javi Varas estuviera por delante, incluso cuando el español no lo merecía. Y tampoco rechistó.

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Tuvo que ser año y medio después de su aterrizaje cuando Diego Martínez se cruzara en su camino para darle minutos y confianza, y ¿qué pasó? Pues que Rui, al cruzarse con el chamán, acabó siendo el Zamora de Segunda. No se le ocurrió eclipsar al resto de sus compañeros. Fue recogió su trofeo, se lo agradeció a ellos y a la afición, y a trabajar de nuevo. Entonces pidió renovar y se le negó, en una – a posteriori – mala decisión.

La pasada temporada acabó como el portero revelación de la mejor liga del mundo y ahora muchos equipos lo quieren, y es normal que Rui se lo piense, igual que sería entendible que quisiera salir. Lo que no se puede comprender es que al luso le pueda llover algún palo por ningún motivo; lo ha dado y lo seguirá dando, como vimos ayer, todo por el club. Todos queremos que se quede – lo que también podría pasar, puesto que aún no hay nada en claro – , y todos somos conscientes de que si se va a marchar, es mejor que salga con dinero de por medio, pero si algo se ha ganado Rui Silva es el derecho a decidir cómo seguirá su carrera. Eso y el respeto de esta afición. Por eso, nunca duden de ‘el Gato’