Foto:Pepe Villoslada/Granada CF

La escuadra rojiblanca consigue el empate tras quedarse con uno menos a falta de setenta y cinco minutos por la clara expulsión de Gonalons

Hoy ni siquiera el Granada ha podido alegrar el negro panorama que asola la ciudad de la Alhambra, a pesar de que lo han intentado por todos los medios. Tras dos semanas de oro, el conjunto nazarí pisaba de nuevo su estadio tras el empate ante el PAOK en Europa League.

Todo parecía indicar que el partido iba a seguir la línea triunfal en los primeros minutos de juego, pues cuando apenas se habían cumplido diez minutos de juego, Darwin Machís se inventó uno de sus golazos marca de la casa tras una muy buena jugada grupal para poner el 1-0 en el marcador. Lo más difícil ya estaba hecho y los rojiblancos manejaban el partido sin mucho sobresalto. Sin embargo, el que (casi) nunca se equivoca, Max Gonalons, esta vez metió la pata – nunca mejor dicho – con una feísima entrada que pudo hacer mucho daño a Rochina. Se llevó la amarilla pero desde el VAR avisaron al colegiado principal, que cambió su decisión y mandó al francés al vestuario.

Se echó adelante el Levante, viendo cómo el cuadro local no podía sobreponerse al mazazo que supuso la expulsión de Gonalons. Tuvo algunas ocasiones el equipo de Paco López, aunque también Neva una muy clara, antes de que Enis Bardhi pusiera el balón en la cabeza de un exnazarí como Rubén Vezo, poseído por el mismo espíritu que se alojó en el cuerpo de Ingason. El portugués batió a Rui Silva poniendo el empate en el marcador.

Los de Diego Martínez se volvieron a poner el mono de trabajo para salir del apuro antes del descanso, antes de poder reorganizar ideas y, como todo lo quimérico que se le presenta a este equipo, lo consiguió. Incluso pudo volver a adelantarse con una jugada ensayada que salió a la perfección pero que Puertas remató de manera desastrosa. Por fin, el descanso.

Resistir para puntuar

Salió el Granada con ganas de ir a por el partido y así lo demostró con el primer ataque que Vallejo lanzó directo hacia Antonio Puertas. Los locales quisieron evitar que acabar confinados perimetralmente en su campo, justo como se encuentran los ciudadanos de su provincia.

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Casi aprovecha Bardhi el ímpetu que mostraron los jugadores nazaríes en la presión tras una combinación muy rápida con Malsa y el posterior golpeo del macedonio que atajó Rui Silva. Salieron Herrera y Luis Suárez dispuestos a cambiar las cosas y el venezolano casi lo consigue con un golpeo que se marchó cerca de la portería de Aitor Fernández.

En el lado opuesto, también lo intentó Sergio León con un latigazo peligroso para los dominios y los intereses de Rui Silva y el Granada.

Entró Soro también y cerca estuvo de provocar el segundo con una buena asociación con Luis Suárez que no salió bien en última instancia. También pudo provocar el segundo en su propia portería en una acción polémica en la que despejó con el pecho y el hombro, causando las protestas de los granotas. Se resolvió sin penalti la acción y el partido continuó.

La tensión se acumuló en el lado local que volvió a teñir Los Cármenes con el traje de súper héroes que ya les caracteriza para conseguir un empate mucho más que meritorio.