Ángel, el gran protagonista de ayer en el Reale Arena. Foto: Pepe Villoslada/GCF

El meta granadino completó sus minutos ayer con nota convirtiéndose además en el futbolista más joven en debutar en Primera con el Granada

Ayer por la tarde el Reale Arena fue testigo del nacimiento de una nueva estrella. Ángel Jiménez Gallego fue el encargado de defender la portería rojiblanca en medio de una pesadilla. Papelón para el juvenil rojiblanco, que se convirtió ayer en el jugador más joven en debutar con el Granada CF en Primera. Además no solo completo un partido excelso con una larga fotogalería de paradas espectaculares, sino que detuvo un penalti en la segunda parte a Willian José y es el tercer portero del siglo XXI en detener un lanzamiento desde los once metros en su debut.

Aquellos que alguna vez han pasado por esta posición saben que la de guardameta es muy peculiar, diferente a las demás. Un gol de un delantero hace olvidar cualquier ocasión errada anteriormente, mientras que un fallo en la portería, condena a un portero por mucho tiempo. A veces salvas a tu equipo clamorosamente y no eres el protagonista; el ejemplo más claro, el de la final del Mundial, recordada por la final del gol de Iniesta, y para otros pocos, la del milagroso pie de Casillas a Robben. La soledad del portero hace que uno reflexione estas cosas, asilado de lo demás, pero centrado en no cometer errores.

Sin embargo, las tornas cambiaron completamente en el Reale Arena con un joven granadino que deslumbró a propios y extraños en un debut en el que evitó una goleada mayor en un partido que no se tuvo que haber jugado. Un halo de luz en la oscuridad que nos hace esbozar una gran sonrisa. Hay futuro.

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