Yangel Herrera cabecea por encima de Soro ante la presencia de Casemiro. Foto: Pepe Villoslada/GCF

El Madrid consiguió despertar de la pesadilla a la que le estaban sometiendo los rojiblancos con goles de Asensio y Benzema

El Granada se plantó en Valdebebas con la idea de ponerle las cosas lo más difícil posible al Real Madrid. Ya desde el partido del domingo ante el Betis se podía vislumbrar la difícil papeleta que supondría puntuar en el Alfredo Di Stéfano al no poder contar con dos baluartes del conjunto rojiblanco: Machís, que se marchó tocado a la hora de partido, y Gonalons, sancionado al ver la quinta amarilla frente a los helipolitanos.

No obstante, no hay que individualizar, y menos con este Granada con el que tanto ha insistido Diego en que todo lo que se ha conseguido ha sido por el grupo en sí. Porque este equipo es un «un papel de colores alegre y sorpresas en el interior«, como dice Jack, protagonista principal de The Nightmare Before Christmas. Un equipo feliz de recuperar su juego cuyo secreto es tener a todos los integrantes enchufados. Y así lo volvieron a demostrar los nazaríes sobre el rectángulo de juego, y los que salieron, cumplieron; a pesar de que no fuera el día de alguno de ellos como Puertas, que falló la más clara en el segundo 25 y sigue con su readaptación tras superar la Covid.

El caso es que el Granada sometió al Real Madrid a una especie de pesadilla durante 90 minutos. Los rojiblancos se cerraban bien en defensa y no dejaban hueco alguno a los Benzema, Rodrygo -sustituido por Asensio-, y Lucas Vázquez, de encontrar el hueco para adelantarse en el marcador. Un ejercicio de madurez defensiva y colectiva que volvió a demostrar que los pupilos del vigués superaron el Black November.

Por cierto, no se pitó un penalti a favor de los rojiblancos horizontales en la primera parte. Una acción en la que Casemiro agarra clamarente a Herrera en el interior del área. Pero el bueno de Martínez Munuera tampoco vio el ‘empujoncito’ de Mendy a Vallejo cuando este se disponía a rematar. Dos acciones que vuelven a poner al conjunto blanco en el punto de mira tras la polémica en Ipurúa. Dice Sally -lo que hoy en día se define en la juventud como la ‘crush’ de Jack- que “El aliento de sapo tapará cualquier olor”; pues bien, esto puede ser asemejable a lo que pasa con el trato arbitral entre equipos con mayor repercusión y los ‘modestos’.

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Una pesadilla de la que el Madrid se desveló en el minuto 57′ con el gol de Casemiro de cabeza a centro de Asensio, pero en la que volvió a caer y a punto de quedarse en ella si el Granada llega a tener la eficacia que se necesita ante este tipo de equipos. Encerrados los de Zinedine Zidane en su campo, Benzema acudió al rescate de los suyos una vez más para zarandear a su equipo y despertarle de esta pesadilla antes de una Navidad diferente para todos.