De Burgos Bengoetxea expulsa a Vallejo tras su falta sobre Braithwaite. Foto: LaLiga

El Granada ofreció una imagen gris ante un Barcelona que no perdonó, con Messi y Griezmann como protagonistas

Puede ser que en la mente de todo aficionado rojiblanco revoloteara la idea de un partido muy disputado entre dos rivales que hasta hace nada estaban emparejados en la clasificación. Por desgracia para la parroquia rojiblanca no fue así. El Barcelona llegó a Granada con las ideas claras, y los nazaríes no las tenían.

Dicen que los equipos se hacen desde la defensa, y está claro que toda la zaga cuenta con la confianza de la afición trass la imagen mostrada el año pasado. La realidad es que los de Diego Martínez muestran carencias en defensa a las que no nos tienen acostumbrados. 29 goles encajados en en 17 jornadas -falta una por completar. Este dato convierte a los rojiblancos horizontales en el segundo equipo con más goles encajados de LaLiga Santander. Esta falta de concentración es visible hasta tal punto en que Vallejo se autoexpulsó innecesariamente por una falta sobre Braithwaite en la recta final y con el partido ya sentenciado.

La polémica arbitral estaba -como de costumbre en este tipo de partidos-, en el ojo del huracán. Y así fue, cuando Sergio Busquets robó el balón con la mano a Yangel Herrera en campo propio. El centrocampista catalán recogió la pelota y se la dio a Griezmann para armar un contragolpe que acabó con el tanto de Leo Messi. Sorprendentemente, ni de Burgos Bengoetxea -que estaba encima de la jugada-, ni Pizarro Gómez desde el VAR, acertaron a la hora de dar válido el tanto de los blaugranas, cuando hace dos semanas anularon un gol a Kenedy por falta previa de Foulquier.

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Errores arbitrales a parte, el Granada no fue ayer el equipo que estamos acostumbrados a ver; y el Barcelona fue el equipo que no había sido durante toda la pretemporada, con Griezmann en modo arrollador después de tantas críticas vertidas sobre el galo, y con un Leo Messi que sigue siendo imparable.