Foto:Pepe Villoslada/Granada CF

Los rojiblancos sacan un valiosísimo empate de Villareal que los sitúa séptimos en la clasificación con 28 puntos al término de la primera vuelta, record histórico de la entidad


Granada y Villareal se medían en el Estadio de La Cerámica en el último encuentro de la primera vuelta. Se reencontraban dos grandes amigos y excompañeros como Diego Martínez y Unai Emery en un duelo en la zona media-alta de la clasificación.

Al mando del choque estaba Pizarro Gómez, cuyo recuerdo es malo a todas luces para el aficionado nazarí, que ya vio cómo sisô el trencilla un punto de la saca nazarí en el Camp Nou la pasada campaña y cómo casi complicó el ascenso con una roja muy rigurosa a Fede San Emeterio en el Belmonte hace dos años.

El Villareal inició el partido con más fuerza y dominando haciendo grande un campo muy pequeño. La calidad individual de la medular grogueta, sumada al potencial de los castellonenses como equipo, hizo sufrir a un Granada al que le costó carburar bastante en los primeros minutos. Tuvo varias opciones el conjunto local de botas de Trigueros y Rubén Peña que no se concretaron en gol.

Pasados veinte minutos desde el silbatazo inicial, Germán sirvió una pelota al espacio a Roberto Soldado que retrató en velocidad a Albiol como lo hizo con Rodrigo Ely hace cuatro meses en el segundo partido de la temporada. El valenciano se plantó delante de un Asenjo que sólo pudo mirar cómo el balón entraba en su meta tras cruzar el ariete nazarí un gran balón.

Los de Unai Emery no se rindieron y continuaron buscando la meta rojiblanca con paciencia, mientras el Granada cerraba filas para evitar grietas en su sistema. Sin embargo, fue en una rápida transición a la media hora la que hizo tambalearse al conjunto granadino, que vio cómo Peña recortó sobre Neva para subir el empate al luminoso con un buen gol. Tras el tanto del submarino, ambos conjuntos dieron por bueno el empate para marchar al descanso y así se llegó al final de los primeros cuarenta y cinco minutos.

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Tras la pausa, el Granada pudo corregir y salió concentrado, aunque sin poder conectar con sus delanteros, que se veían frustrados ante la imposibilidad de disfrutar del balón desde la posesión. Se marchó Suárez para que entrara Robert Kenedy y no cambió mucho la cosa. Minutos después, empezó el Show de Pizarro: Primero, una mano clamorosa de Duarte que no dudó en dejar impune, y luego un penalti totalmente inventado para compensar que le costó al Granada ponersr por debajo en el marcador.

Moi Gómez transformó y los de Diego Martínez quisieron seguir vivos y la primera sustitución, Kenedy, aprovechó a falta de quince minutos un robo de Yangel Herrera para meter un golazo por la escuadra tras dos recortes.

Lo demás, puro espectáculo a cargo del trencilla. A las múltiples faltas sin señalar y cartulinas sin mostrar se sumó un penalti en el último minuto acompañado de la expulsión de Eteki por decir algo que el camerunés aseguraba que no dijo. A la ejecución de la pena máxima fue Alcacer, a quien Rui Silva le negó los tres puntos y la heroica con un gran paradón.

Ya para acabar, Pizarro terminó su numerito sin dar a conocer el descuento, que se alargó 5 minutos antes de que Diego Martínez y Unai Emery acabaran intetcambiando opiniones como «esto es una vergüenza» o «eres un puto loco» antes de dejar vacío el santuario groguet.