Montoro remata de cabeza para hacer el empate. Foto. Pepe Villoslada/GCF

Los nazaríes se clasifican a octavos pesar de la derrota con un global favorable de 2-3 en la eliminatoria

El Granada visitaba en la tarde de hoy el imponente Diego Armando Maradona de Nápoles, antiguo San Paolo. Los rojiblancos deberían defender el 2-0 de la ida en Los Cármenes si quería reservar otro vuelo europeo. Para el viaje a tierras italianas Diego Martínez citó a toda la plantilla -incluso lesionados- para no perderse la cita histórica y hacer piña con los que sí estaban disponibles. 

El elenco nazarí lo formó Rui Silva en portería. Por delante y con defensa de cuatro, Foulquier en el carril derecho, Germán y Domingos Duarte como pareja de centrales, acompañados de Neva por la izquierda. Gonalons y Eteki formaron el doble pivote con Montoro por delante en la medular flanqueados en las bandas por Puertas -que tuvo que sustituir a Machís de última hora- en la derecha y Kenedy. Arriba, en punta de ataque, parecía que Soldado podía forzar, pero aún así el gallego decidió apostar por Jorge Molina. 

Por su parte, Gattuso recuperaba para el duelo piezas importantes como Mertens, Ghoulam o Koulibaly -este último partiendo desde inicio-. Sin embargo no pudo recuperar hombres importantes como ‘Chucky’ Lozano, Ospina o la baja de Osimhen en el partido frente a la Atalanta por un traumatismo craneoencefálico.

Las malas noticias para el Granada se iban acumulando. Antes del partido, en el calentamiento se lesionó Darwin Machís, a quien sustituyó Antonio Puertas. Eso no iba a ser lo peor, ya que en el minuto 3 tras una recuperación de Bakayoko en la medular, este se la dio a Zielinski, que condujo a la perfección para finalizar muy colocado al palo y dando alas a su equipo en los primeros minutos.

La reacción de los nazaríes tras el primer golpe napolitano fue bastante positiva. De hecho, anotó Puertas de cabeza, aunque estaba adelantado y su tanto anulado. Comenzaron a tocar bola en campo contrario y presionar alto, lo que dio la oportunidad al Granada de generar peligro en algunas ocasiones. 

El premio a la insistencia lo logró el cuadro granadino en el ecuador de la primera mitad en una jugada nacida de la banda derecha nazarí en una conexión entre Kenedy y Foulquier. Este último puso un centro llovido al área rematado por Montoro con un testarazo incontestable empatando así el duelo y poniendo muy cuesta arriba la eliminatoria para los gliazzurri, que debían anotar tres goles más si querían pasar a octavos.

El Nápoles pudo adelantarse de nuevo en el luminoso si el derechazo de Insigne de falta desde 35 metros no lo llega a repeler Rui Silva con una mano prodigiosa, posteriormente rebotada en el larguero. El encuentro se ensució en una acción en la que se vieron involucrados Kenedy y Politano. Lo más grave fueron las lesiones de Gonalons y Neva -el gaditano se marchó llorando- justo antes del pitido final de la primera mitad, por lo que Diego introdujo a Víctor Díaz y esperó hasta la segunda mitad para darle entrada a Nehuén. Tres lesionados en 45 minutos. Para colmo, el colegiado Siebert tenía ganas de fiesta y alargó el descuento hasta los siete minutos con uno inicial de cinco. 

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Para la segunda parte se pudo apreciar perfectamente como Diego Martínez cambió de dibujo a defensa de cinco con Nehuén incorporándose a Germán y Domingos Duarte en la pareja central. Foulquier y Víctor Díaz actuaron como carrileros. 

El calvario de las lesiones no cesó en la segunda mitad. Esta vez fue Germán quien cayó al suelo aquejado de algo muscular y Diego Martínez dio entrada a Yangel Herrera en detrimento del gaditano, que vio amarilla al perder tiempo marchándose y se perderá el próximo duelo europeo, al igual que Ángel Montoro y Yangel Herrera, que también vieron amarilla. 

Recortó distancias el internacional español Fabián Ruiz para el conjunto napolitano en una acción en la que Insigne vio al sevillano incorporándose por la derecha. Foulquier rompía el fuera de juego y el ex del Betis batió por la derecha a Rui Silva haciendo soñar a los italianos. 

Los de Gattuso acechaban continuamente la meta de Silva, y generando peligro. Sobre todo con Dries Mertens a la cabeza. El belga salió para revolucionar el duelo y consiguió una bombona de oxígneno para los intereses de su equipo. Él mismo tuvo un cabezazo ganándole la partida a Víctor Díaz. Incluso anotó el Nápoles el tercer tanto de cabeza por medio de Kolibaly, pero Siebert lo anuló por falta del senegalés sobre Víctor Díaz. 

Kenedy seguía con ganas de liarla a pesar del asedio napolitano. Quiso dejar su huella en el Diego Armando Maradona con un gol olímpico que casi se cuela en la portería de Meret, aunque el meta consiguió despejarla a córner. 

Aunque para fiesta la del trencilla Siebert. Añadió siete minutos el alemán a la contienda justo cuando Ghoulam estuvo muy cerca de añadirle pimienta al duelo con un cabezazo a la salida de un saque de esquina repelido por Rui Silva con un auténtico paradón. Posteriormente fue Zielinski quien, con un disparo fortísimo imposible de ver para Rui.

Los pupilos de Diego Martínez aguantaron estoicamente los arreones del conjunto partenopeo y se ganan el derecho de conseguir un billete hacia los octavos de final de la UEFA Europa League.

Ficha técnica

S.S.C. Napoli [2]: Meret; Di Lorenzo, Maksimovic (Ghoulam, min.  46’), Koulibaly, Rrahmani, Elmas (Mertens, min. 59’); Fabián, Bakayoko, Zielinski; Politano e Insigne.

Granada C.F. [1]: Rui Silva; Foulquier, Germán (Yangel Herrera, min. 55’), Domingos Duarte, Neva (Nehuén, min. 46’); Gonalons (Víctor Díaz 45+2’), Eteki, Montoro (Vallejo, min. 83’), Puertas, Kenedy; y Jorge Molina (Soldado, min. 83’).

Goles: 1-0, Zielinski (3’); 1-1, Montoro (25’); 2-1, Fabián Ruiz (59’).

Árbitro: Daniel Siebert (comité alemán). Amonestó a los locales Politano, Maksimovic, Insigne, Bakayoko, Koulibaly; y a Kenedy, Montoro, Domingos Duarte, Germán, Herrera y Foulquier por parte del Granada. 

Incidencias: Partido correspondiente a la vuelta de los dieciseisavos de final de la UEFA Europa League. Disputado en el Estadio Diego Armando Maradona sin presencia de público en las gradas debido a la pandemia por la COVID-19.