Carlos, en la tribuna de prensa del Puskás Aréna cumpliendo un sueño. Foto: Francisco García Álvarez

Un aficionado cumplió el sueño de ver a su equipo en Budapest, ciudad en la que casualmente está de erasmus

Carlos es un joven granadino residente en Budapest. Estudia periodismo y actualmente vive la aventura del erasmus junto a otros 200 españoles en la capital húngara. Esta ha sido su semana más especial e ilusionante sin lugar a dudas; el destino ha querido juntarlos a él y a su equipo en una ciudad europea con el Puskás Aréna como sede neutral debido a las severas restricciones del gobierno noruego, que impiden al Molde disputar duelos en su estadio. El club le ha brindado la oportunidad a este joven de presenciar en directo el entrenamiento y el partido, siendo uno de los pocos privilegiados en conseguirlo, además de los medios de comunicación desplazados hasta Hungría.

Él mismo comenta cómo hace cuatro años se abonó al sentimiento granadinista: “Cuando ascendió a Primera no pude por temas de estudios. Estuve en la grada de animación y sufría en todos los partidos”. A día de hoy le sigue costando creer lo que ha vivido esta semana, ya que ni el mismo se lo creía en un principio: “El equipo de mi vida en la ciudad donde estoy de erasmus”. 

Además, cree que el techo de este histórico Granada está muy alto todavía, aunque «tenemos que ser realistas a la vez y pensar que somos un equipo que no tiene tanto presupuesto, que viene de hace poco de Segunda. Creo que prácticamente estamos salvados y con ello, una clasificación a los cuartos de final de la UEFA Europa League”. El ser realistas viene ligado a la altísima carga de partidos , ya que con tantas competiciones afecta. Esto lastra a los equipos y es un calendario exigente. Esperemos que la cosa vaya bien y que sobre todo, mentalmente, estemos en condiciones para los próximos partidos». 

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Está será sin duda una semana muy especial para todos los aficionados rojiblancos y en concreto, para Carlos; que representó con honor a todos aquellos seguidores granadinistas que no pudieron desplazarse ayer al Puskás Aréna por razones obvias.