Germán durante el partido ante el Celta. Foto: Pepe Villoslada / Granada CF.

Sin rumbo y a la deriva. Después de ver lo acontecido en Balaídos, parece que el Granada de Robert Moreno tiene fecha de caducidad si la situación no se revierte milagrosamente. Ni juego ni poderío ofensivo. La entidad andaluza aguantó atrás ante un Celta, dueño y señor, que jugó cómodo y sin muchas tareas en su contra.

El equipo gallego dominó y llevó la voz cantante. Tuvieron una posesión aplastante, debido en su mayoría a la superioridad en la medular y zona de tres cuartos rival. El conjunto de Coudet atosigó a un Granada que aguantó admirablemente, cumpliendo en las principales labores defensivas.

Aprovechando el dinamismo y la velocidad por bandas, las principales -y pocas- ocasiones de los granadinos provinieron de contragolpes rápidos y fugaces que no acabaron dentro de la portería por muy poco.

Pese a ello, la entidad local, además de ser frenada por los rivales, perdonaba mucho, sobre todo las acciones en boca del área que, por decisiones que no tenían una lógica concreta, no acababan dentro de la meta de Maximiano, que actuó excelentemente, una vez más.

También estuvo bastante acorde en los minutos que jugó Alberto Soro, con una gran forma para aguantar el arreón celtista que iba a notar un desgaste físico a la larga en los de Robert Moreno, que tuvo que lamentar la lesión de Gonalons al poco del inicio por unas molestias musculares.

La mejor ocasión del primer acto vino por parte del extremo granadino antes citado. Armando un gran contraataque, Suárez hizo una expeditiva llegada por el costal diestro para poner el balón a Soro en la otra punta del área. El balón lo cogió Mallo, pero el zaragozano, muy listo, se la robó, tiró e hizo que actuará notablemente Dituro.

La segunda parte se desarrolló de una manera muy pausada y trabada. Después de muchos accidentes y penalizaciones por faltas, el Celta encontró un penalti rozando el 70′ tras un forcejeo discutible de Duarte con Mina.

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El central luso quedó dolorido después de una fuerte entrada de su guardameta a la hora de despejar. Aspas tiró desde los once metros y Maximiano le adivinó sus intenciones. Paró el penalti y se tiró al suelo lesionado. Ante la perpleja mirada de todos, Aarón tuvo que salir por el de Celerirós, que se fue llorando de los terrenos.

Los de Coudet asfixiaron a un Granada que, sin mucho margen de maniobra, resistía y esperaba algún contragolpe para poder llevarse algo positivo. Dituro salvó en el último minuto de juego protocolario con una doble parada tras una inmejorable venida nazarí. Los de Robert tuvieron ahí la victoria.

El pagar caro lo anterior tuvo sus problemas, ya que Denis Suárez, en el añadido, le dio la victoria al Celta de Vigo tras una asistencia de Santi Mina para que el exjugador del Barcelona, ganándole a un defensor granadinista, pusiera un balón cruzado al palo largo de Aarón.

El Granada volvió a perder en los minutos finales y con una sensación de amargura e impotencia. De veintiún puntos posibles, el club rojiblanco solo suma tres. No pinta nada bien el devenir de Robert Moreno en el banquillo, que parece que está condenado a no ser que consiga la victoria ante el Sevilla.