Jorge Molina celebrando uno de los goles. Foto: Pepe Villoslada / Granada CF.

El delantero del Granada CF anotó un tres goles claves ante el Mallorca, convirtiéndose de ese modo en el jugador más veterano que logra un hat-trick en la historia de La Liga.

El Granada CF volvió a revivir. Después de la bochornosa eliminación en la Copa Del Rey ante el Atlético Mancha Real el pasado jueves, los granadinos llegaban a esta cita con el afán de poder revertir una situación que comenzaba a molestar a todos los sectores rojiblancos horizontales.

Los de Robert Moreno supieron ver muy bien el juego ante un rival directo en la pugna por el descenso. A bases de contragolpes y filtraciones al espacio buscaron las mejores ofensivas. Molina, en un magistral contraataque, abrió la lata y adelantó a los suyos (1-0).

No tardó mucho en poner las tablas el conjunto bermellón gracias a una finalización de Dani Rodríguez a pase de Jaume Costa (1-1), aunque de poco sirvió ya que en el segundo acto apenas generaron peligro en área rival. Un quiero y no puedo.

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Molina, el ariete de moda, el viejo killer que todos quieren, puso a los suyos de nuevo por delante (2-1) tras una sucesión de fallos que concluyó con un fusil por parte del de Alcoy.

El júbilo era palpable entre la hinchada, y eso se evidenció en el añadido del duelo. Dos goles en cinco minutos. Molina puso tierra de por medio (3-1) y se llevó el balón para su casa. Antonio Puertas, que acababa de ser padre, pudo festejar dicho acto con un glorioso gol con el que los nazaríes cogen oxígeno, suman diecinueve puntos y se alejan del descenso.