Milla durante un partido de esta temporadal. Foto: Pepe Villoslada / GCF

A falta de seis jornada para el final de la liga se disputaban tres puntos muy importantes para dos equipos con objetivos muy distintos. Los colchoneros con el deseo de conseguir la segunda posición liguera -disputa que comparten con Barça y Sevilla- y los andaluces buscando salir del descenso tras la victoria del Mallorca en la tarde de ayer.

Los locales planteaban un 4-4-2 con las ausencias fundamentales de su estrella Joao Félix y la baja de Lemar. En cuanto a novedades, jugó por primera vez como titular el canterano Javi Serrano y volvía al once Hermoso. Se preveía un once algo más ofensivo de lo que se podría haber esperado de Simeone, con la posibilidad de introducir a Carrasco en la defensa y contar con un 5-3-2.

El Granada, ya con Karanka en el banquillo, propuso su sistema preferido, un 4-2-3-1, lo que supuso la vuelta a la ansiada defensa de cuatro, dejando atrás la línea de cinco que tan malos resultados ha dado. Con las bajas de Germán, Soro y Molina, el Granada salió con Maximiano; Quini, Díaz, Duarte, Escudero; Petrovic, Milla; Puertas, Collado, Machís; y Suárez.

El partido comenzó con un Atlético buscando la portería del Granada, olían sangre los madrileños, con la intención de conseguir un gol tempranero que desmoronase a los nazaríes, algo común en los últimos partidos en Los Cármenes. En frente, un Granada -hoy de verdirrojo- replegado atrás y consiguiendo ser más fiable defensivamente, mucho más organizado, eso que precisamente pedía Karanka en su presentación.

Las sensaciones eran positivas, a pesar de la nula actividad ofensiva, algo de esperar ya que, excepto Suárez, todo el Granada estaba defendiendo las oleadas de los del Metropolitano. Y así transcurrieron los primeros veinte minutos de partido, con una fuerte resistencia a las llegadas rojiblancas, especialmente las de Carrasco, muy activo y buscando las cosquillas a Quini, que vio la tarjeta amarilla -no estará ante el Celta- en el minuto tres de partido y estuvo condicionado en todo momento.

A partir de aquí, el Granada consiguió mantener el balón de manera más prolongada y acertada, sin descuidar ese orden defensivo -más propio de un equipo muy trabajado que de uno en el que su entrenador llevaba apenas veinticuatro horas y un solo entrenamiento- que tan bien estaba funcionando en los primeros cuarenta y cinco minutos. Incluso hubo algunos disparos a puerta del Granada, aunque ninguno con peligro real para perforar la portería de Oblak.

Cierto es que los visitantes mejoraron, pero el Atleti siguió atacando, con polémica de por medio en uno de sus acercamientos, pidieron los madrileños penalti por un choque entre Víctor y Griezmann, sin embargo, Víctor tocó balón antes de impactar en el tobillo del francés, por lo que el VAR no señaló pena máxima. Y tal y como comenzó la primera parte, y sin muchos acontecimientos de por medio, acabó, con un 0-0 bastante igualado y positivo para el Granada.

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Para la segunda parte, el «Cholo» quiso cambiar el partido. No estaba contento con lo que veía y en el ecuador introdujo a Suárez y Vrsaljko. El segundo acto fue una réplica de los primeros cuarenta y cinco minutos, ambos equipos continuaron con el plan establecido de inicio. Es cierto que el Atlético consiguió llegar antes a la portería de Maximiano, con dos tiros muy tempranos de Griezmann y, posteriormente, de Correa.

Comenzaban a crecer los del Wanda pero resistían los granadinos. Y en este guion se movió el partido, sin ocasiones reales de gol atlético pero sin réplica nazarí, hasta los últimos veinte minutos de encuentro. El Atleti se estancaba y comenzaba a fallar pases ante la presión del Granada, que se vio con opciones incluso del gol y, por qué no, de la victoria.

Durante estos minutos lo más destacable fueron las amarillas que recibieron Víctor y Domingos, que al igual que Quini, se perderán el próximo partido, que, sumadas a las bajas de Arias, Torrente y Neva, dejan la defensa en jaque. No paran aquí las ausencias para el partido ante el Celta, Puertas y Machís tuvieron que retirarse con molestias y habrá que esperar para ver su disponibilidad, así como la de Gonalons, Arias, Molina y Soro.

Ya en los minutos finales, entre medias de un equipo que buscaba la victoria pero no podía y otro que se veía satisfecho con el punto, regresaron al verde tras muchos partidos Raba y Bacca. Visto lo aportado y teniendo en cuenta las otras opciones con las que cuenta actualmente Karanka, no deberían contar con muchos más minutos. Junto a Suárez -erró en casi todas las jugadas y con una ansiedad por el gol desmesurada- y las ausencias, los aspectos negativos del choque. También aumentó su ritmo con veinte minutos de juego Montoro.

Un punto muy valioso

El partido acabó en tablas, 0-0, seguramente el resultado más justo. Salió a la perfección el plan de Karanka. Consiguió que pasasen pocas cosas durante el partido, más si tenemos en cuenta que tan solo ha podido dirigir una sesión de entrenamiento. Por lo pronto, el Granada ha recuperado el orden y la fortaleza defensiva, habrá que ver si es algo puntual o la mejora continúa en once días, en el partido frente al Celta.

Lo que es seguro es que, al menos hasta ese encuentro, Karanka ha devuelto la esperanza en la salvación con un partido muy serio en el que, más que un punto, se ha conseguido una base sobre la que trabajar y creer. Ahora, mucho más tiempo por delante para trabajar al equipo, conseguir tres puntos fundamentales y llegar con las mejores sensaciones al que será el partido más importante de la temporada, en Mallorca.