El Levante celebrando uno de sus goles. Foto: LaLiga.

El Granada CF sale derrotado de una manera muy notable ante el Levante, rival directo en la pugna por la salvación (1-4).

Al Granada se le pone cuesta arriba la salvación. Todos sus rivales están volviendo a encontrar la senda de la victoria y él, mientras tanto, no termina de carburar. Ganas no faltan, pero parece que no está dando para más.

El Levante, que ha conseguido este domingo su segunda victoria fuera de casa en lo que va de temporada, acribilló a un Granada que ya llegaba tocado a esta final anticipada. Los granotas se vieron mejores en cómputo general. Sólidos atrás y habilidosos arriba con un Morales que, una vez más, supo liderar a su equipo. El capitán de barco que evitó el hundimiento anticipado.

El encuentro comenzó de una manera dinámica. Estaba todo abierto. Podía pasar cualquier cosa pero los visitantes supieron aprovechar la debilidad defensiva de los rojiblancos, que volvieron a pecar en esta parcela. Dani Gómez adelantó a los suyos ante la perplejidad de la parroquia granadina, que respondió una vez más al llamamiento de su conjunto.

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La segunda parte continuó con una dinámica similar. Parece extraño, pero las dos veces que el Granada parecía arrancar fueron en las que llegaron las estocadas mortales. Lo intentaron los de Torrecilla, pero tras ir al VAR, Pizarro Gómez señaló un penalti que transformó Morales para poner más tierra de por medio.

Sin rumbo y a la deriva. Nada funcionaba, aunque el nuevo sistema colocado en el segundo acto parecía dar sus frutos, la expulsión a Germán en la jugada antes comentada por doble amarilla fue el colmo. Todo estaba saliendo mal para los granadinos, que tuvieron que volver a sufrir con el tanto de Malsa. Quizás demasiado castigo visto lo visto, pero tampoco sobraban motivos para no recibir tanto daño.

Collado, tras intentarlo enormemente el Granada, recortó distancias, pero de nada sirvió porque para terminar de hundir al equipo, Soldado marcó a su exequipo. La guinda del pastel. Le terminó de romper el corazón a su antiguo amor, que está pasando por momentos duros y, salvó sorpresa, lo va a pasar muy mal en lo que queda de curso.