Martial cabezea un balón delante de Duarte. Foto: Pepe Villoslada / GCF

Los nazarís no consiguieron siquiera un punto a pesar de haber realizado un buen partido, con unos minutos finales muy intensos.

Los rojiblancos comenzaron el partido con un esquema parecido al planteado ante el Alavés, un 5-3-2, aunque esta vez con tres mediocentros puros -supuso la entrada de Eteki al once titular- y con la variante de Uzuni como carrilero derecho. También volvieron al equipo titular Víctor, Torrente y Machís.

Los primeros compases del partido fueron aceptables para el conjunto dirigido por Torrecilla, replegado y esperando alguna oportunidad. Sin crear peligro a la defensa hispalense, pero sin recibirlo tampoco por parte de los locales. El primer susto para los granadinos llegó a los quince minutos de partido, no fue en forma de llegada sevillista, sino con la lesión de Torrente. Se animó el canterano a subir al ataque y realizó un mal apoyo, dañándose la rodilla y dando claros gritos y muestras de dolor, se temía lo peor. Aunque fue sustituido por Germán, a falta de exámenes médicos, parece que no será tan grave puesto que el murciano entró de nuevo al campo durante unos minutos. Tras este desafortunado incidente, pasaron algunos minutos sin trascendencia, hasta un eléctrico contraataque que Machís culminó con su característico disparo, con el empeine interior de su bota derecha, entrando por banda izquierda. Se adelantaba el Granada en un campo en el que nadie ha conseguido ganar esta temporada.

El gol pareció espabilar al Sevilla, muy lejos de su mejor nivel, hasta ese momento totalmente inofensivo. Comenzaron los sevillanos a aproximarse a las redes de Maximiano, con Navas centrando un par de balones por banda derecha. Estaban creando peligro los locales, hasta el punto de conseguir el gol del empate tan solo ocho minutos después de adelantarse los nazarís. Realizó un buen cabezazo el brasileño Diego Carlos a pase de Navas, con la ayuda de Petrovic, totalmente despistado y permitiendo que el defensa rematase a placer absoluto. Finalizó la primera parte con un resultado justo, con dos equipos que buscaron la victoria desde el primer momento pero ninguno consiguió sobreponerse a su rival.

El segundo acto arrancó sin cambios en ninguno de los equipos. El guion de partido no distó mucho del de la primera parte, ambos conjuntos buscando la victoria pero sin puntería ni fortuna. Mucha igualdad, ninguno conseguía perforar la portería rival. Durante los primeros minutos apenas hubieron algunas ocasiones aisladas, sin más importancia. Pasados algo más de veinte minutos de la segunda parte los de Nervión consiguieron adelantarse y darle así la vuelta al marcador, con Ocampos como goleador, en una jugada en la que Corona «pilló» la espalda a Uzuni, que jugó casi todo el partido fuera de su posición, y el argentino tan solo tuvo que empujar la bola. A partir de este momento comenzó una segunda parte muy entretenida, algo común desde la llegada de Torrecilla, consecuencia del potencial ofensivo de los granadinos, pero también del desorden táctico, de la nefasta manera de defender -tónica habitual durante toda la temporada- y lo fácil que se atisba el gol a balón parado para los rivales.

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No se rindió el Granada y buscó el gol, aunque, antes de llegar las opciones reales de conseguir el empate, el Sevilla anotó su tercer gol. En esta ocasión sería anulado por una clara falta de Rafa Mir sobre Germán al inicio de la jugada, le propició un codazo y le golpeó la rodilla al mismo tiempo. No solo fue anulado el gol, el delantero recibió amarilla por esta falta y Suárez fue amonestado por protestar. El cafetero, que llegaba apercibido al encuentro, se perderá la final ante el Levante el próximo domingo. Aún quedaban quince minutos para el pitido final, Torrecilla quiso ser más ofensivo y dio entrada a Molina y a Soro. Fueron positivos los cambios y el Granada provocó peligro. Uzuni, que en estos instantes estaba atacando tras estar todo el partido como carrilero, realizó un espléndido golpeo lejano que repelió la madera, hubiese sido sin duda uno de los goles de la jornada, una pena. La siguiente ocasión clara fue para Arezo, que se sumó a los disparos lejanos y estuvo a nada de conseguir su primer gol como rojiblanco, evitado por una gran reacción de Bounou. A la tercera fue la vencida, ya en el minuto 89 de partido, en un córner ejecutado por Milla y rematado por Víctor los visitantes lograron el empate. El lanzador puso un gran centro y el sevillano entró como un obús, celebrando su renovación en su ciudad natal.

Se añadieron nueve minutos que se esperaba se hiciesen largos, con un Granada buscando defender un punto importante en un campo tan complicado. Sin embargo, tan solo dos minutos después, Rafa Mir cerraba el partido y la remontada sevillista, en una jugada que podría haber sido muejor defendida. Un nuevo despiste de Petrovic, que pierde a su marca, hace que Rakitic peine sin presión un balón a Mir, que empujó debajo de la portería, sin marca también. Se despedía así el conjunto visitante de puntuar fuera de casa. Cerró el marcador el «Papu» Gómez, con el Granada agotado física y mentalmente. Realmente, este resultado no hace justicia a lo visto durante los 90 minutos de encuentro, en los que los rojiblancos pudieron merecer incluso el empate. Se vio una mejora con respecto a partidos anteriores, pero no será suficiente para mantener la categoría si no se subsanan los errores defensivos.