Un aficionado lamentando el descenso del equipo. Foto: LaLiga.

Los granadinos no pudieron conseguir la victoria ante el Espanyol en la última jornada, cosa que hicieron Mallorca y Cádiz.

La aventura del Granada CF en Primera División llega a su fin. Los rojiblancos no pudieron ganar al Espanyol en esta última jornada de LaLiga (0-0). Las victoria de Mallorca ante Osasuna (0-2) y de Cádiz contra Alavés (0-1) habilitaron que el Granada entrara en la zona de descenso con 38 puntos.

La temporada ha sido desastrosa. Tres entrenadores, resultados muy perjudiciales y muchos jugadores que no han dado al nivel. Nada ha salido de cara, pese a que el Granada llegara con ventaja a este último encuentro, ya que si ganaba se quedaba en la categoría de oro.

El partido ante los pericos fue sin más. Pocas ocasiones por ambos lados y un Espanyol que, logicamente, salió a ganar pese a no jugarse nada. Molina la tuvo desde los once metros, pero erró el penalti que podía haber cambiado la historia.

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Las caras de lamentación de un gran sector del plantel al acabar el choque lo decían todo. Lo han intentado, pero no han podido. Una frustración que, pese a todo, quien más la siente es el aficionado.

La maldición sigue viva. Fútbol y baloncesto granadino no pueden convivir en la máxima categoría de ambos deportes. Una pena.