Parte de los aficionados rojiblancos pidiendo la dimisión de Sophia Yang y Javier Aranguren. Foto: Juan Pérez.

La propiedad del conjunto rojiblanco queda muy señalada después que un amplio grupo de aficionados nazaríes clamara en su contra.

El granadinismo se ha citado en la tarde de este lunes en la Plaza del Carmen para manifestarse en contra de la propiedad del Granada CF y todos los movimientos que han realizado durante estos meses, donde la masa social apenas ha contado para ellos.

Los allí presentes clamaron contra DDMC -grupo chino propietario del cuadro andaluz-, Sophia Yang -cara visible hasta el momento de la propiedad-, Javier Aranguren -abogado del club- y Pablo García Sampedro -encargado del área de negocio-.

Dicho encuentro se convocó por parte de las distintas organizaciones de aficionados del Granada CF con el fin de rogar «respeto para el aficionado», «mostrar el descontento con la gestión de DDMC«, que son los propietarios del club, solicitar «cambios sociales» con los que el aficionado «sea una masa social a la que hay que cuidar» y dejar de jugar con el «sentimiento» de los nazaríes.

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El alcalde de Granada, Paco Cuenca, se acercó a esta manifestación, donde dialogó con los allí presentes e hizo acto de presencia.

A continuación de todo ello, los seguidores aquejados posaron en la puerta principal del Ayuntamiento de Granada con varias pancartas donde se podía leer «Fuera de Granada. Aranguren dimisión. Sophia dimisión. DDMC go home».

Intento de acercamiento que no es suficiente

Desde la directiva del club han abogado por acercarse de nuevo con los aficionados y hacerlos partícipes del proyecto donde ellos deben ser relevantes. Son un activo importante y, por tanto, quieren sentirse parte fundamental.

No obstante, para los seguidores no es suficiente y esperan que todo ello no quede «en simples palabras vacías».

Mientras tanto, los rojiblancos han recordado en la manifestación que «Granada somos nosotros», insistiendo en que ellos son una pieza clave en un puzzle que parece que ya comienza a tener sus figuras, aunque no saben si acabaran encajando.