El Granada ha dado un golpe en la mesa tras ganar al líder de la categoría. Foto: LaLiga Smartbank.

Un golpe en la mesa que llega en el mejor momento posible. Dulces sueños. La noche del pasado viernes fue de eso, de sueños que se cumplen y que terminan con un desenlace final. El Granada mostró su valía y garra ante el líder de Segunda, al que maniató, pasó por encima y venció (3-1).

El Granada en su casa es otro. Se viene viendo desde la ‘era Karanka’. El fortín rojiblanco se convierte en una caldera cuando reciben a algún rival. El Alavés lo sufrió y con la expulsión de uno de sus jugadores más todavía.

Fue el día de las reivindicaciones. Molina se encontró de nuevo con el gol (no llevaba ninguno esta campaña en Segunda) y Uzuni mostró su capacidad goleadora para batir a un Sivera que le sufrió en demasía.

La capacidad de reacción también fue considerable. Los babazorros se pusieron por delante, y acabaron remontando los nazaríes. Dieron motivos para ello. No fue casualidad. Los jugadores estaban enchufados y sabían juntar las piezas para someter a los de Luis García.

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Paco López está dejando en la parroquia rojiblanca muchas similitudes con Diego Martínez. Serán unos nostálgicos, pero la verdad es que la capacidad de interferir con el futbolista y sus grandes cualidades técnicas lo hacen colocarse como un aventajado de la categoría.

El tiempo acabará dictaminando, pero el Granada parece estar cogiendo la regularidad que tanto se ansiaba. Ya no hablando de resultados, sino de trabajo. Jugadores entregados en la causa que, con mucha ilusión, quieren dar un paso adelante y demostrar que son capaces de intentar ascender al Granada CF.

La visita al Málaga será una buena piedra de toque. A raíz de ahí se podrán sacar más conclusiones, y más siendo un partido fuera de casa, que hasta el momento no se dan nada bien. ¿Punto de inflexión? Se verá.